Sé que no se si va a doler.
Sé que no se cuando termina.
Sé que no se qué hay más adelante.
Sé que no se cómo sentirme.
Un caballero me ayuda a sentarme; pregunta si alguien quiere bajarse.
La montaña rusa arranca.
Se siente indestructible.
Y es justamente todo lo que no se, lo que me llena de emoción.
No voy a bajarme.