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viernes, 20 de octubre de 2017

A la salida del jardín

En la calle, en Saenz Peña, está Mariana, esperando desde hace media hora, que se hagan las cuatro, cuatro y cinco, a que salga Miri del jardín.
No llegó temprano de casualidad, claro que no. Sucede que no podía perderse las novelas de vida de sus colegas, las otras madres.
 Parece que el esposo de Silvia, la rubia que siempre usa calzas, mamá de Nico, al fin volvió de su "viaje de negocios". Silvia lo esperó confundida. Ella sabía que su esposo se había ido con la jovensísima de su secretaria, pero igual, el día que volvió se puso linda; estrenó un conjunto de lencería negro y se pinto los labios rojos. Todo resultó un éxito, y Silvia estaba chocha.
 Pero para Mariana, Silvia está equivocada, y este chisme, no es más que la confirmación de sus sospechas, no es más que una rubia hueca.
 La más grande de las madres, Noemí, mamá de Elena, se compró, al fin, la máquina 5 en 1 de la publicidad. Quiere hacer ejercicio y adelgazar los 4 kilos que dice que le sobran, está convencida de que los 40 son los mejores años en la vida de la mujer.
 Pero claro, Mariana sabe que ahora que Noemí consiguió un novio con plata, dejó de trabajar. Así cualquiera se aburre y se ocupa de una misma.
 Todas están enloquecidas con el embarazo de Sofía, que está por parir, tiene la panza redonda y grande como una pelota de esferodinamia.
 Sofía es la mamá de Tomasito, el nene más simpático y charlatán del grupo; las maestras dicen que es terrible, pero Miri lo adora, siempre vuelve a su casa contando las azañas que su compañerito hizo en el día.
 Mariana sabe que envidia a Sofía, trata de sonreirle cuando la mira, pero le sale esa sonrisa extraña y poco natural, la misma que pone en las fotos. Y es que a ella parece irle de maravillas... Se casó con Lorenzo, un italiano que tiene su propia marca de zapatos, tuvieron dos hijos, bellísimos, iguales a Lorenzo; y encima ahora esperan el tercero ¿En serio es necesario?
 Se hacen las cuatro y tres minutos, y al fin sale Miranda del jardín. Corre a los brazos de Mariana, y se deja ser besada y estrujada un poco.
 Después las dos vuelven de la mano, Miranda le pide un helado, pero Mariana le dice que no. Que es mejor que empiece a tener una vida sana y ordenada, que así va a ser una mujer linda, interesante, distinta. Y quizás, sea como la jovensísima secretaria, o en una de esas, consiga un novio con plata; o mejor, un esposo como Lorenzo.
O todavía mejor, una vida más interesante, que la vida de la aburrida de Mariana.