Sé su secreto.
Y no es uno más, porque me duele saberlo, me duele saber que no son solo palabras.
Si una vez iba a pasar, él después rió, se rió de vos, de tu actuación, de tus formas al moverte, se rió conmigo.
Yo entiendo.
Una cuenta pendiente.
Una calle desconocida, tarde o temprano la curiosidad iba a ganarles.
Este secreto, si, es de ahora, pero en realidad, forma parte de un pasado inconcluso.
Él ya no me sorprende.
Pero vos, ella, tenía esperanza en vos, ¿sabías?
Y siento que escribí una carta que estaba destinada a ser ignorada.
Mi miedo no era tonto.
Tus anhelos fueron egoístas.
Sé que no es más que lo que fue.