Jamás hubiera imagino a mis diecisiete como fueron.
Desde la primer semana mi vida empezó a cambiar.
Creí volver a enamorarme.
Me divertí, y corriendo llena de euforia, caí.
Ahora estoy acá.
Parece que me transformé.
Cambié, y cambiaron conmigo.
Todo esto se trata de crecer, del cambio constante, que busca felicidad.
Me siento más cerca, pero hay dos peros.
Nunca jamás, voy a encontrar una carga tan pesada como la que hallé una vez.
Y puedo.
Alcanza con saber que quiero y puedo.
No.
No voy a mentirme. No voy a decirme que este año lo voy a aprovechar como nunca, que la dieta es rigurosa, que mis defectos quedaron allá, en los diecisiete.
Porque no.
Pretendo, y claro que lo hago.
Porque el año más difícil de mi vida sirvió tanto como dolió.
Me conozco mejor.
Sé, realmente, qué quiero, qué me gusta.
Crecí. y pretendo seguir haciéndolo.
De nuevo,
empiezo.