G

G

lunes, 14 de julio de 2014

Todavía duermo con tus remeras, cierro los ojos y sonrío pensándote.
Todavía te veo corriendo por tu casa como un nene, sin vergüenza, siendo exactamente vos.
Todavía conozco el sabor de tus besos, la fragilidad de tu piel y la inmensidad de tus ojos.
Todavía se me hace un nudo en el estómago de solo recordar tu mirada en mi.
Pero ya no sé si llorar o sonreir.
Hay días en los que no miro por la ventana desde el tren deseando verte.
Por momentos te odio más de lo que te quiero.
Alguna vez me convencí de que te superé, o de que casi lo logro.
Me miento.
Porque todavía sé que sos el único. 
Todavía siento que un imán me arrastra y que algo me pide que te grite, que tenés que despertarte.
que vos también sabés que somos el uno para el otro.
No puedo decirte chau. 
No puedo ignorar algo así, que es tan grande y tan verdadero.


Todavía te espero.