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martes, 20 de mayo de 2014

De una rosa y otras más.

 Decido dar un paso.

Estaba rota. Estaba sangrando. Estaba perdida.
Y no me salvaste.

Me tomo mi tiempo para ser lo que puedo ser.
Salió el sol, se fueron las nubes, cayeron las hojas.

No me salvaste y tampoco supe salvarme yo misma. Porque necesité estar hundida. Necesité sentir cada golpe.

El frío al principio me paralizó; para encontrarme débil, desprevenida, y lastimarme.

Pareció mentira cuando poco a poco hallé  flores de colores.

Y las flores no sos vos, y las flores no son ellas.                               Las flores soy yo.







Me espero, y me dejo ser.