Ante la que se suponía que iba a ser una reacción de tristeza o angustia surgió una inesperada sonrisa interna que después me hizo pensar.
Traté de negar este cambio (nuestro cambio) muchas veces; justificando que así sos vos, que así soy yo, que es una etapa, que nada es para siempre.
Y es cierto. Nada es para siempre. Nosotros tampoco.