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miércoles, 22 de mayo de 2013

Uno más uno.

 Camino en cámara lenta por enfrente de tu casa.

Ya desde la esquina empieza la sensación de nervios en la panza.
(No entiendo el sentido. Esa vereda es solo una vereda. Esa casa es solo una casa. Esa escalera lleva a una habitación, como en cualquier casa. Poco amueblada, de paredes bordó, ventana que deja pasar la luz de el atardecer, despertador de la noche, horas e inocencia abandonadas en esa habitación. Cualquiera diría que es solo una habitación. Pero en la película de mi vida, uno más uno, es miles).