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lunes, 4 de febrero de 2013

Descifrándome

 Era incómodo, te soñaba cada día, casi religioso, molesto, irreal.
Deseaba no hacerlo profundamente. 
Aunque sentirlo era único, despertar era golpearse con la realidad. 

Un día me acosté sin siquiera imaginarlo.
Literalmente moriste.
Y desapareciste.

No volví a soñarte.
Lo logré. 



(Descifrando mi sentir. Pròspero sentir.