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jueves, 13 de diciembre de 2012

Tirarse, para no caer.

Hubo un momento después de otro, en el que parecía que habías sido nada más de lo que fuiste.
Y es la misma historia.
El final no llegó, ¿espero que de nuevo, termine todo igual?

¿Qué tengo que hacer para cambiar de andén?
Puedo caminar.
No me atás los pies. 

Pocas son las veces, pero lo pensás, y mandás todo a la mierda. 
Y saltás.

Hay un impulso que estamos frenando.
El miedo tiene la culpa.
Caé.
Ahora.
No esperés.
Es para siempre.
  Te lo prometo, te va a hacer bien.