Acabo de caer en como sucedió todo del otro lado del telón.
El personaje no podía dejar de ser personaje.
Reía, me lo creía.
Lloraba, me enamoraba.
Le cantaba al viento, en silencio.
Sufría, lo escondía.
Quería siempre lo mismo,
quizás así,
sería más fácil caminar entre las sombras.
Una mirada era sencilla de fingir.
Ahora una especial y muy fuerte posa sobre tu espalda.
Imposible aparentar.
Convenceme.
Un día descubrí que sos muchos personajes.
Pero hay uno, que sos vos.
El hombre detrás.
El arlequín.
No hay tal misterio.

Y entonces volvés a tu mundo cansado,
cada día pesa más llevar tanto maquillaje.