Escucho cada acorde, y ahí estás.
Tocando, feliz, mirándome de a ratos; con el ceño fruncido, concentrado, dándolo todo en esos cinco minutos de canción.
Solos en tu habitación.
Nos olvidamos del mundo.
Sabemos que no existen límites entre nosotros, y lo aprovechamos.
Y ahora "...vivo en un mundo que no existe...".
Recuerdo y no tengo más que eso.
No puedo mentirme y decir que me querés.
No puedo mentirte y decirte que no te miro, que no observo cómo cambiás, de qué forma te movés ahora que el panorama cambió.
Es una historia que terminó, que a la vez está tan presente en los dos..
Son cicatrices que no cerré.
Heridas que te cambian. Para siempre.
Son dolores que causan rechazo, bronca.
Sos un pasado marcado, una mancha.
Y trato.
Intento mirarte como si fueras un extraño.
Trato de ser fuerte y verte justo a los ojos.
Vos no podés ni intentarlo.
Más allá de pensar en qué aprendi.
Espero pensar que vos aprendiste.
Es tiempo de cambiar.
Crecer a los golpes al lado tuyo parecía una estupidez.
Ahora siento dolor, la sangre está cayendo, y cada lágrima me limpia un poco más.
Chau.