Cien cosas me pasan por la cabeza.
Por un lado, creo ver algunos aspectos sociales rondando mi círculo con mayor claridad. Sin necesidad de esas charlas con mi compañero de reflexión, sigo pensando sola, y sosteniendo mis decisiones, mi eje.
¿Para qué tratar de revivir al muerto? Su ciclo terminó. Necesito entenderlo, el ya lo sabe.
Acá ya no tengo nada más que hacer.